Nací hace 37 años, cuando la tecnología ya estaba muy avanzada, pero aún no invadía toda nuestra vida y aún no era cooptada por completo por los grandes capitales. El muro de Berlín estaba por caer escasos doce meses después. Una gloria narrativa. Así nos lo quisieron vender. Una era de paz. Los organismos internacionales mantendrían el orden. El clima y la contaminación eran preocupaciones válidas, pero nada que no pudiéramos manejar si todos poníamos de nuestra parte. Esa culpa nos querían cargar.